viernes, 5 de mayo de 2017


SIN VELAS NI VIENTOS LIBRES

¡Es tan denso el momento al calor de tu mirada!
Algo dentro de mi me aniquila y enternece;
el alma, de invisible sombra, despierta acaba,
y tu mar y mi mar, sin velas ni vientos libres,
se mezclan donde el agua dudando siempre mana.
Ya no vivo ni viven los ojos que miraron,
que el pensar y el andar de las manos anidadas,
siempre llegan o al norte o al sur de primavera,
donde todo rodea mil serenas estancias.



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