domingo, 6 de mayo de 2012

QUE TODA ESTREMECIDA

Miro el alba, que toda estremecida,
ya es un sueño de cándidos colores,
balbucea sus labios tentadores,
como un canto, mañana ya nacida.

Se remueve mi mente detenida
y mis ojos se encienden delatores,
ya no hay lunas ni oscuros agresores,
cada estrella en su sombra está dormida.

Todo es luz en su sol de firmamento
y la vida acontece en cada instante,
como tiempo que muere en toda espera.

Su color, un vivir tan incesante,
que ya es río, su mar es el acento,
y es ave, que ya vuela por doquiera.
ENTRE LOS DÍAS Y HORAS

Entre  los días y horas de mi alada estancia,
no pregunto al soñar cuando la noche duerme
ni al mirar las estrellas con su luz abierta;
ni le insisto al pasar que la flor se despierte,
si en su olor de colores me acerco muy cerca;
sólo miro, tan solo escucho el cantar breve,
que en el trino del pájaro su amor recrea
                                                                             a mi paso: ¡silencio...que se expresa leve!
FUENTE DE LOS ENAMORADOS

Conmigo vienen mis pasos,
cada árbol está es su sitio,
¿Porqué he de encontrarme solo,
si la fuente es mi testigo?

¡Ay, si alguno allí supiera,
qué cosas dice al oído!,
siempre mirando a los ojos,
de todos que allí la han visto.

Me cuenta historias de amores,
¡no sigas... que lo imagino!,
palabras dulces y tiernas,
de versos que allí han nacido.

Llorando queda ella sola,
por cosas que no ha sentido,
amor, amor...¡siempre amor!
                                                             que nacieron... y se han ido…
HÁBLALE DE MI, TAL VEZ QUISIERA

Quién pudiera ser lágrima de estío,
o recuerdo de un alma que naciera,
o palabra de un verso que supiera,
decir o entretener asunto mío.

Quién pudiera, siquiera en lo que ansío,
decir al corazón del que me viera,
háblale de mi, tal vez quisiera,
llenarle de su amor a mi vacío.

Es tanto lo que en mí siempre lo espero,
que ya ni es fiel amigo el largo empeño,
ni a veces, el consuelo es la esperanza.

Venga a mí, si es que hay alguien que lo alcanza,
me busque por doquier entre mi sueño,
a ese amor que es del cielo prisionero.



LOS VERSOS MÁS CERTEROS

Van soñando las horas cada día,
y con ellas los versos más certeros,
lloran unos, se olvidan los olvidos,
cantan otros, se alegran desde lejos.
¡Mirad este de aquí, me ha sorprendido!,
hoy nació entre la pausa de un encuentro,
no como aquél, que sólo, sin embargo,
se presenta tranquilo en el recuerdo.

Siempre es así; los vientos los describen,
nunca saben si nacen o son vuelos,
porque a veces, son plumas que se abrazan,
o estrellas, que en su brillo, se hacen templo.
Siempre yo, que me admiro en sus palabras,
y dudo si en amarlos o temerlos,
con ellos de la mano, entretenido,
los recibo en mis horas para adentro.

¡Ay los versos, poemas entre olvidos,
las palabras cantoras, los acentos,
verdades de infinitos saturados,
vibrando los silencios del momento!



DE TANTO SOÑAR LO HUBE ENCONTRADO

Muchos cielos mis ojos han mirado,
sus lunas y claveles conocido,
náufrago y desterrado soy sentido,
mandato que un amor me fue encargado.

Tanto tiempo tardé en haberlo hallado,
y al fin, en soledad, casi perdido,
que de tanto vivir fui renacido,
y de tanto soñar lo hube encontrado.

A la falta de luz hube esperado,
gracias doy a tan dulce sol venido,
tan así de sentirme ya querido,
tan así de encontrarme tan amado.

PALABRAS MUDAS JUNTO ALGÚN SILENCIO

Blanco, de color blanco, nieve y alba
del pájaro que canta: pensamiento
alado. Así son sus trinos suaves
que mecen complicadas olas tibias;
mensajeros que traen de otros soles,
de otros párpados íntimos y tenues.
¡Quién pudiera soñar sus notas breves,
quién adentrarse en íntimo castillo
capaz de sonreír; gozar siquiera!

El árbol se estremece, luna duerme;
en el suelo la sombra, que no es sombra,
se entretiene entre cándidos vaivenes.
…Y yo, que nunca llego a comprender
su tamaño misterio, balbuceo
palabras mudas, junto algún silencio,
que al pronunciarse nunca dicen nada.