miércoles, 6 de junio de 2012

EL DÍA, DESDE EL ALBA, ES UNA ESCUELA


Me ha dolido un poeta pesimista,
no le encuentra ilusión a cosa alguna,
y se encierra en su cama, sola y muda,
entre sombras y sombras que ella apila.
Es la ilusión el ave que más vuela,
el verla y admirarla es la aventura,
el día, desde el alba, es una escuela,
estar ciegos nos lleva a la locura.

Infinito el paisaje que contemplo,
aroma de las flores que me abrazan,
y todo nos sonríe en la mañana,
por la noche se queda en el recuerdo.

Bien lo sé, cuando el cuerpo no responde,
la llamada a ese cielo se termina,
si el cansancio es del alma y no vigila,
todo acaba en su sol que no es entonces.
La esperanza que espera es el secreto,
como luz que tendrá ya iluminada,
certeza que se esconde tras el velo,
rota espera que ya será abundancia.
¡Oh, el hombre, valor es de infinito!
…y el amor, que en el alma bien se expresa,
quisiera no quedarse sin él mismo,
el amar y el vivir, su pura esencia

                                                              
                                                                Eulogio Díaz García

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martes, 5 de junio de 2012


YA ES MARIA LA AURORA DE LA TIERRA

Como el mar cuando el agua es color cielo,
que azulea en ribera cercanía,
tan serena es la cara de María,
que parece una luna entre su velo.

¡Qué rostro tan hermoso y qué mañana,
qué susurro de amor al Dios presente,
qué canción, su mirada como ausente,
qué silencio, en palabras, Le desgrana!

Dios te guarde, María, dice el Ángel,
son de Dios las palabras que Te digo,
sólo soy de Su Amor, sólo testigo,
es mi nombre Gabriel, y soy su Arcángel.

Las palabras de Dios son de misiva,
y serás Tu la Madre, si lo quieres,
del Mesías que esperas si dijeres
Tu que sí, que de Dios eres cautiva.

Cautiva soy de Dios y Él es mi esencia,
el Amor que enamora con acento,
digo que sí, seré Su alojamiento,
esclava del Señor en Su presencia.

Se hizo carne y el Verbo concebido,
ya es María la Aurora de la tierra,
la Estrella que, polar, todo lo encierra,
¡Dios Te salve, María, ya ha nacido!

Eulogio Díaz García

domingo, 6 de mayo de 2012

CALLADO GEMIDO

Cuando escucho –callado gemido-
el hablar de la tarde que muere,
miro y siento el rumor del silencio;
el mutismo del tiempo que pasa.

Ver del río su cauce en sosiego,
el camino que el agua le traza,
ni una queja, ni un llanto, ni un ruido,
es canción para el alma y descanso.

Pero el sol en su ocaso me lleva
junto a él, en silencio secreto;
quedan solo poemas sencillos,
que han nacido en la sombra de un verso.
HOY ESCRIBO EN MI ARBOLEDA,
las palabras, solas, manan,
me miran, frente a mis ojos,
y mis ojos las taladran.

Las sombras sueñan conmigo,
la pluma, rama dorada,
escribe en colores verdes,
porque verde, aquí, es mi estancia.
Palabras para un poema,
¡mirad, mirad, qué palabras!
serán canciones, olvidos,
entre rosas engarzadas.

Sí, ya sé… ¡sólo son eso,
sé que son sólo… palabras!

Ved…Cuando nace el amor,
a través de las miradas,
¿No son espinas de hierro,
no son fuego, taladradas,
no son, como arena ardiente,
las palabras pronunciadas?

¡Ay, del poema, mis manos,
fueran palabras sagradas,
hechas en dardos de fuego,
y en el alma me quemaran!
Por eso yo, en mi poema,
buscaré sólo palabras,
como rosas encendidas,
entre arboledas del alma.
CANTOS QUE NADIE ENTIENDE

¡Quiero soñar en silencio,
no veis! La tarde tiene
casi cerrados sus ojos,
y el sueño, muy quedo, enciende.

Las ramas, nervios del viento,
pintadas sus hojas verdes,
acarician, junto al aire,
con su sombra suave y tenue.
El sol… que quiere buscarme,
y el río, su hablar silente,
palabras casi desnudas,
en cantos que nadie entiende.

Solos el árbol, sus hojas,
el río, que también duerme.
… y el sol, que brilla la tarde,
misteriosa y complaciente.

¡DÓNDE ESTARÁN EN SU AUSENCIA!

¡Dónde en mi plaza las rosas,
que en los rosales podados,
limpia la tierra, no hay nada!:
sólo tierra, ¡sólo tierra!
¡Silencio!, quizás dormida
 se encuentre su alerta, ¡vamos
por ellas!; posible tengan
cerca su cielo, o también
camuflados sus aromas,
-entre invisibles regalos-
digan si están vivas. ¡Mira!
aquí caía, de plata,
una gota de la fuente;
aquí el rocío cubría,
con su manto, el color púrpura
de sus vestidos de lluvia.
¡Mis rosas rojas, a dónde,
dónde estarán en su ausencia!
LAS PALABRAS SON ROSAS DE LOS ÁRBOLES,
y sus ramas los ríos que ellas sueñan,
llenos de soledades y entretiempos
como algunos que vienen y se vuelan.
El viento que acaricia y las envuelve,
son pájaros que anidan primaveras,
en los ecos de días que me encuentro
y siguen esperando algún alerta.
Ellas llaman y miran si al ocaso,
hay alguien que hacia algún agua se acerca,
naciendo entre silencios refrescantes,
o muriendo entre nómadas mecenas.
Algunas hay que estudio y las observo,
y las cuido si tienen sus carencias,
anoto si adecuado es un acento,
                                                            diga si son cantos de sirenas.